Hemos recibido la visita de Estefanía Morales, que estuvo hace siete años en Emaktiva y nos quería contar cómo fue su proceso con su orientadora, en que le acompañamos desde Emaktiva y lo contenta que está con su vida y con su trabajo.
¿Cómo llegaste a Emaktiva?
Llegué a través de Lanbide. En aquel momento me acaba de divorciar y, como tantas mujeres que se divorcian, mi situación económica y laboral era un poco complicada. Sin embargo, en Emaktiva me recibieron con los brazos abiertos y enseguida me designaron una orientadora, que fue Eneritz y en la primera entrevista con ella ya me sentí como si estuviera en casa o como llegar a un sitio en el que te dan la mano y te dicen que te van a ayudar o por lo menos que lo van a intentar.
¿Cómo fue el proceso?
Empezamos con mi currículum, vimos en qué podía mejorar, qué es lo que me gustaba, y me fue orientando. También recuerdo que fuimos con otras mujeres a desayunos con empresas y para mí, lo primordial ha sido que en Emaktiva me abrieron una ventana para saber qué es lo que yo quería hacer con mi vida. Yo tenía formación pero como nos pasa a muchas mujeres, debido al cuidado de nuestros hijos y a cómo hemos ido formando nuestra familia, pues no puedes desenvolverte laboralmente como te hubiera gustado. Y yo pasé de no tener ni idea de lo que quería hacer a ser consciente de lo que me gustaba.
¿Qué profesión elegiste?
Yo ya tenía carnet de autobús y fui conductora durante unos meses, que por cierto ahí viví el machismo de primera mano. Desde hombres que no se querían subir porque la conductora era una mujer, a otros que subían preguntando si de verdad yo era la que les iba a llevar. Ahora la situación ha cambiado mucho, pero hace 7 años escuchabas este tipo de comentarios.
Sin embargo, a mí eso no me amilanó y yo seguí estudiando, entré en Euskotren, me seguí formando, estudiando y presentándome a oposiciones hasta que conseguí mí objetivo. Y ahora tengo plaza fija en el puesto de mando, como operadora de atención y estaciones.
¿En qué te ha cambiado la vida Emaktiva?
En su momento me abrió puerta para que yo descubriera lo que quería hacer. Aunque he sido yo con mi trabajo y mi esfuerzo la que ha conseguido llegar hasta aquí, ellas me impulsaron para hacerlo. Y ahora yo llevo mi casa sola, con mis hijos, sin ayuda de nadie y me siento como no me he sentido nunca, totalmente libre, liberada, empoderada… A mis 50 años siento que puedo disfrutar de todo esto.
Cofinanciado por la Unión Europea.
En colaboración con Rural Kutxa.